Tecnología e innovación, los grandes transformadores de las ciudades en tiempos de COVID-19

El mundo está cada vez más urbanizado: más de la mitad de la población mundial vive en ciudades y se estima que esta proporción aumente aproximadamente al 70% para el año 2050, generando infraestructuras complejas, servicios ineficientes, contaminación y el desarrollo descontrolado de las metrópolis.

En América Latina se estima que el 80% de la población es urbana y las grandes zonas metropolitanas han tenido una ordenación territorial sin planificación ni visión a largo plazo, lo que, sumado al crecimiento a ritmo acelerado de las ciudades intermedias, ha generado para los gobiernos una necesidad urgente enfocada en transformar las urbes y territorios hacia modelos más inclusivos, resilientes, seguros y sostenibles. 

Adicionalmente, la crisis actual desatada por la COVID-19 ha reflejado, de manera aún más clara, los grandes retos que tiene los estados Latinoamericanos, pero, a su vez, ha demostrado el papel crucial que ha jugado la tecnología para hacer frente a las circunstancias actuales y cómo los procesos de transformación digital en los diferentes ámbitos se han acelerado para generar respuestas innovadoras y eficaces ante una realidad económica y sanitaria con grandes complejidades. 

Esta es la oportunidad para que los gobiernos incluyan en su agenda un plan de desarrollo para transformar las localidades de la región hacia un modelo inteligente, orientado a mejorar la calidad de vida de los habitantes y dar respuestas eficaces ante futuras contingencias.

La gran misión de todos los agentes de transformación urbana es enfocar sus esfuerzos en los nuevos escenarios y planear, a partir de la innovación, la tecnología y una cultura colaborativa, la gestión de los territorios de América Latina.

Derecho a la ciudad digital

A pesar de que estamos presenciando avances significativos en procesos de digitalización en los diferentes campos de acción, la brecha informática que tenemos en América Latina y México resulta todavía más urgente de resolver. Los gobiernos deben invertir y asegurar acceso equitativo a la ciudad digital como un derecho con una infraestructura eficiente y sostenible.

En este sentido, es importante aprovechar las oportunidades de esta crisis para establecer las bases y construir desarrollos tecnológicos más justos.

Debemos contribuir al debate sobre el derecho emergente a la digitalización: si las oportunidades laborales, el acceso a una educación de calidad y a servicios públicos, e incluso a actividades de entretenimiento dependen de una conexión a internet, se debe decidir si este elemento es esencial para el derecho a la igualdad de oportunidades.

De igual manera, si queremos responder de manera efectiva a la creciente exclusión informática, necesitamos políticas activas de inclusión e impulsar una agenda tecnológica ambiciosa que actúe en distintos niveles y teja alianzas estratégicas para el bien común desde lo local, lo estatal y lo autónomo.

En definitiva, la digitalización será clave en la salida de esta crisis y es por ello que necesitamos una hoja de ruta clara que involucre a todos los actores públicos y privados, que esté centrada en las personas y que sea capaz de proteger derechos y reducir desigualdades en las poblaciones de nuestra región.

Ciudades policéntricas

La gran mayoría de las urbes en áreas metropolitanas no son sostenibles. El actual modelo de ciudades como la Ciudad de México, Bogotá, Lima y Sao Paulo, entre otras en Latinoamérica, ha implicado cada vez más tiempo para desplazamientos largos en transporte público o privado, lo que ha generado lugares con grandes retos a nivel ambiental, afectando la calidad de vida de sus habitantes.

Sin embargo, la emergencia sanitaria que estamos viviendo nos ha mostrado cómo podemos crear otras dinámicas como las del teletrabajo, la educación a distancia, innovadores sistemas de movilidad y logística de personas, productos y servicios y, a su vez, generar nuevas oportunidades económicas a través del mundo digital.

Las ciudades policéntricas o, como las ha denominado el científico y urbanista colombiano Carlos Moreno, “ciudades de los quince minutos”, son un modelo de localidad descentralizada en la que los ciudadanos sólo deben desplazarse un cuarto de hora para realizar sus actividades, mejorando su calidad de vida y abriendo el camino hacia otra visión de la transformación urbanística.

Estos centros de proximidad son un cambio de paradigma que necesitan apoyo científico e innovación para poder construir territorios más sostenibles, reforzar el apoyo socioeconómico y desarrollar tecnologías adecuadas a las necesidades locales.

Por lo tanto, el futuro de nuestros entornos y nuestra sociedad depende en gran parte, y más ahora, de la gestión eficiente del desarrollo urbano y territorial y del uso de la tecnología y la innovación para alcanzar ciudades más sostenibles.

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